El uso del incienso en la meditación
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El uso del incienso en la meditación

El uso del incienso en la meditación

La meditación ayuda a entrenar la mente para que se concentre y logre claridad, al tiempo que promueve la relajación y fomenta una conexión espiritual. Hay muchas formas de practicar la meditación, como los ejercicios guiados y las técnicas especiales de respiración, pero parte de la experiencia suele incluir la quema de incienso.

Sabemos que es una práctica común quemar incienso para ceremonias, rituales y meditación, pero ¿qué inciensos son los mejores para ayudarte en la meditación?

Algunas personas que practican meditación no recomiendan quemar incienso durante la sesión, sino antes, para preparar la sala. A veces el humo puede distraer e interferir con la respiración. Si decides quemarlo mientras meditas, asegúrate de que la habitación está bien ventilada o de que el humo no te llega directamente a la cara. La quema de ciertas hierbas, maderas y resinas purifica el aire y muchos de estos ingredientes contienen también propiedades medicinales.

Pero, sobre todo, el aroma puede inducir un estado de ánimo calmado, buscado por algo más que místicos y monjes. Hoy, más que nunca, la gente necesita un descanso del estrés y del frenético ritmo de vida.

Y ese descanso se puede encontrar a través de la meditación.

Para acompañar tu meditación con incienso, el detalle más importante no es el tipo que utilices, sino que no contenga ingredientes artificiales ni productos químicos tóxicos.

Entonces, ¿qué tipos de inciensos son los mejores para la meditación?

Hay muchos, pero aquí veremos cuatro tipos y lo qué los hace tan especiales.

Empecemos con una opción obvia, el popular sándalo.

El incienso de sándalo es el número uno según la mayoría de los budistas.

El aroma del sándalo es cálido, rico, dulce y amaderado. El sándalo se utiliza como incienso desde hace más de cuatro mil años. La India fue en su día la principal fuente de sándalo, pero también se encuentra en las islas del Pacífico. Esta madera era tan apreciada que su comercio rivalizaba con la caza de ballenas en cuanto a derramamiento de sangre y pérdida de vidas.

En la actualidad, el sándalo escasea. Algunos bosques se han agotado y, dado que el mayor aceite se encuentra en el duramen del árbol, los nuevos árboles tardan en madurar de sesenta a ochenta años. En la India, los árboles están protegidos por el gobierno y en 1792 fueron designados árboles reales. Ninguna persona puede poseer uno, incluso si el árbol está en un terreno privado, sigue perteneciendo al gobierno. Sin embargo, la extracción furtiva sigue siendo un problema.

El polvo y las astillas de sándalo se utilizan sobre todo como incienso, aunque la madera se usa a menudo en tallas y para abalorios, y el aceite también.

El aroma del sándalo favorece la relajación, la apertura y la conexión a tierra. Su efecto calmante especial se ha utilizado para tratar la ansiedad y la depresión, y actúa como un sedante suave. Puede ayudar a abrir el Tercer Ojo y algunos consideran que tiene cualidades afrodisíacas. También es un desinfectante. El sándalo es uno de los aromas clásicos que se queman en monasterios y templos desde hace siglos.

La madera de aloe es la más apreciada de las maderas aromáticas.

La madera de aloe más fina, Kyara, tiene fama de producir instantáneamente la calma que se consigue con una meditación de treinta minutos. La razón por la que la madera de áloe es tan especial se debe a la forma en que se forma. Este árbol de hoja perenne, que crece en Vietnam, Indonesia y Malasia, es muy singular. Después de que el árbol muere de forma natural, un hongo comienza a crecer y crea una resina en el duramen. Esta puede tardar de meses a años en formarse. Cuanto más viejo es el árbol, mayor es su valor como incienso. La madera en sí no es aromática hasta que se quema, y al quemarse refresca la mente.

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La mejor manera de disfrutar de la madera de áloe es comprar incienso en barra que contenga madera de áloe en la mezcla. Este tipo de incienso se comercializa especialmente para la meditación.

La Boswellia es uno de los ingredientes más comunes del incienso y con el que la mayoría de la gente está familiarizada. Pero hay una razón por la que el incienso es tan popular: tiene un efecto calmante sobre el sistema nervioso. El incienso de boswellia contiene ciertos fitoquímicos que afectan a la corteza cerebral y al sistema límbico, y se sabe que expanden la conciencia e incluso inducen visiones místicas.

Se conocen 25 especies del árbol Boswellia y esta resina rivalizaba antaño con la de las gemas más preciosas, las sedas y el oro. Pocos entornos de la Tierra ofrecen el clima adecuado para estos árboles: necesitan la humedad de la niebla matinal. Se encuentran en el sur de Arabia, la India y el norte de África, en colinas y acantilados rocosos y en lechos de ríos secos.

La resina se produce como respuesta curativa cuando el árbol está herido. Para que esto ocurra, se raspan los árboles y se recoge la resina unas dos semanas después, una vez que se ha endurecido y caído al suelo. La recolección se realiza dos veces al año durante un periodo de tres meses, lo que da a los árboles tiempo para descansar. La resina se envejece unas doce semanas antes de su venta. Con tantas variedades de incienso para elegir, es probable que encuentre una selección asequible.

El nardo es otro buen ingrediente del incienso de meditación

Este ingrediente no debe confundirse con el nardo americano (Aralia racemosa). Su aroma es picante y terroso; calma los nervios y fortalece la mente, pero también puede provocar somnolencia. Sin embargo, a pesar de su uso como sedante suave, no embota los sentidos, sino que aumenta la conciencia general.

El nardo es el rizoma aromático de una hierba leñosa que crece de forma silvestre, aunque a menudo se cultiva, en la India, China y Japón. Es más común encontrarla en las zonas altas de Nepal. El rizoma se seca y se asemeja a un cabello, o se muele en polvo. Jatamansi es hindú y significa “mechón de pelo”. El nardo es de la misma familia que la valeriana india.

Cada uno de estos ingredientes puede quemarse como incienso suelto solo o combinado entre sí o con otras hierbas, resinas y maderas. Para quemar incienso suelto, muele los ingredientes con un mortero y espolvoréalos sobre un carbón de bambú. Evita los carbones de encendido automático que contienen salitre o azufre, que son sustancias químicas tóxicas.

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